feature-top

John Allen Chau tenía dos pasiones. Explorar el mundo y Jesús. El joven "misionero" estadounidense asesinado por una tribu que vive aislada en una isla india quería convertir al cristianismo a esta comunidad hostil al mundo moderno, según revelan sus últimos escritos, difundidos el jueves por el diario The Washington Post.

"Mi nombre es John. íLos quiero y Jesús los ama (...) Aquí tienen un poco de pescado!", clamó John Allen Chau a dos aborígenes armados cuando se acercó por primera vez a la isla Sentinel del Norte, la víspera de su muerte. La respuesta de los isleños llegó en forma de flecha, que se alojó en su Biblia. Chau se puso a correr y llegó nadando hasta el barco de pescadores que lo había traído.

"íNO QUIERO MORIR!", escribió después en mayúsculas en su diario íntimo. "Podría volver a Estados Unidos porque me parece que quedarse aquí significa una muerte segura".
El diario de este aventurero, cuya cuenta en Instagram está repleta de imágenes de sus viajes, revela que estuvo preparando este proyecto desde hacía tiempo, en secreto y "en nombre de Dios".

El 16 de noviembre, este ciudadano estadounidense de 27 años murió al intentar entrar en contacto con esta tribu de cazadores y recolectores, que vive en autarquía desde hace siglos en esta pequeña isla del mar de Andamán.
En estas últimas décadas, cualquier intento de contacto del mundo exterior ha terminado en hostilidades y en un rechazo violento por parte de esta comunidad.

Para proteger a la tribu, el gobierno prohibió acercarse a menos de cinco kilómetros de la isla, así como fotografiar o filmar esta comunidad.

El diario íntimo que John Allen Chau mantuvo hasta horas antes de su muerte muestra a un joven viajero que se veía como un misionero cristiano y que intentó establecer contacto ya el 15 de noviembre.

"Ustedes quizás piensen que estoy loco por hacer todo esto pero yo creo que vale la pena proclamar a Jesús a esta gente", escribió a su familia, en un último mensaje en la mañana de su muerte.
"No es en vano las vidas eternas de esta tribu están al alcance de la mano y estoy impaciente para verlos adorar a Dios en su propio lenguaje", dijo en referencia a los versículos de la Apocalipsis (7, 9-10).

"¿Por qué este hermoso lugar tiene que tener tanta muerte aquí? Espero que esta no sea una de mis últimas notas, pero si lo es, que 'para Dios sea la Gloria'", concluyó.

Poco después de haber escrito estas líneas, el joven oriundo de Vancouver, en el estado de Washington, llegó a la playa de la isla. Nunca más regresó.
Los pescadores que lo transportaron ilegalmente hasta la isla se quedaron frente a la costa. Desde allí pudieron ver como cayeron sobre él una lluvia de flechas pero continuó andando. Los autóctonos lo hirieron, le pasaron una soga alrededor del cuello y arrastraron su cuerpo. Horas después, los pescadores vieron su cuerpo semi enterrado en una playa, afirmó el canal indio NDTV.

Ante la falta de pruebas físicas de la muerte de su hijo, su madre declaró al diario The Washington Post que creía que estaba vivo gracias a sus "oraciones", según ella.

En un comunicado en la cuenta de la red social Instagram de la víctima, su familia "perdonó" a los responsables de su muerte pidió la liberación de los pescadores que fueron arrestados en Andamán por llevarlo a la isla, ya que Chau viajó "por voluntad propia".
Las autoridades locales enviaron un helicóptero y un barco para intentar determinar de lejos el lugar donde se encuentra el cadáver del estadounidense. Pero hay dudas de si podrán recuperar el cuerpo sin romper el aislamiento voluntario de esta tribu, con todas las consecuencias antropológicas y sanitarias que esto conlleva. Ya que, al vivir aislados del mundo, infecciones muy comunes pueden serles letales.

Según la ONG Survival International, esta tribu desciende de las primeras poblaciones humanas que salieron de África y vive en Andamán desde hace 60.000 años. El gobierno indio estima que son entre 40 y 150.

"La ocupación colonial británica de las Islas Andamán diezmó a las tribus que vivían allí, eliminando a miles de personas, y solo una fracción de la población original ahora sobrevive. Así que el miedo de los sentineleses a los extranjeros es muy comprensible " afirmó el director de survival, Stephen Corry.

Comentarios